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Objeción de conciencia amenazada por la Unión Europea.

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El informe Matic define el aborto como parte integral de la «atención médica esencial», e intenta equiparar objeción de conciencia con «rechazo de la atención médica».

AGENCIALAVOZ.- Según un informe reciente, el derecho a la objeción de conciencia del personal médico está bajo amenaza en varios países europeos, especialmente en Francia, España y Suecia.

Después del derecho a la vida, el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario está en la mira de varios países miembros de la Unión Europea (UE). Al menos esta es la conclusión del informe de 71 páginas publicado el 7 de diciembre de 2021 por el Observatorio de la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos en Europa (OIDAC).

La ONG, con sede en Viena, Austria, investigó cinco países: Francia, Alemania, España, Suecia y Reino Unido. Sus hallazgos son inequívocos: existe una presión constante para eliminar la objeción de conciencia, especialmente en relación con el aborto.

Hasta el punto, según el OIDAC, de llevar a cabo «una exclusión sistemática y completa de los cristianos del ejercicio de determinadas profesiones». En Suecia, por ejemplo, los profesionales de la salud cristianos se enfrentan a procedimientos de despido por ejercer lo que creían que era su derecho a la objeción de conciencia.

Antecedentes legales

En este ámbito, es inútil recurrir a la UE: en efecto, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos se negó, en 2020, a examinar el caso de dos parteras, Ellinor Grimmark y Linda Steen, que no fueron contratadas por haberse negado a proceder con la interrupción voluntaria del embarazo (aborto).

Peor aún más, el Parlamento Europeo aprobó, en junio pasado, el informe Matic, que define el aborto como parte integral de la «atención médica esencial», e intenta equiparar la objeción de conciencia en la materia con un «rechazo de la atención médica».

A esto se añade que el pasado mes de septiembre, el Ministerio de Igualdad español propuso la creación de un registro de los profesionales sanitarios que se oponen al aborto, para garantizar un supuesto «derecho a la interrupción del embarazo» en los hospitales públicos: «el derecho de los médicos a la objeción de conciencia no puede exceder el derecho de las mujeres a hacer su elección», afirmó la ministra Irène Montero.

En Reino Unido las presiones ideológicas también se intensifican contra el personal sanitario que defiende la vida por nacer: Julia Rynkiewicz, una partera británica, fue suspendida durante cuatro meses, y sometida a una investigación sobre su «aptitud para ejercer» debido a su participación en la asociación pro-vida Nottingham Students for Life de su universidad de origen.

En Francia, aunque Emmanuel Macron avanza con cautela en este ámbito, con las elecciones están cada vez más cerca, la mayoría del partido político LREM en la Asamblea ha intentado, desde febrero de 2021, suprimir cualquier cláusula de conciencia para el personal sanitario en el país.