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El papa arremete contra el aborto: «Son niños asesinados por una cultura que no ama la vida»

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EE.UU.-(AGENCIALAVOZ) Con un rostro entristecido y voz afligida, mencionó a «los niños víctimas de la violencia, objeto de tráfico ilícito y trata de personas, o forzados a convertirse en soldados». También pidió la intercesión del «Niño Jesús para los niños asesinados y maltratados antes de ver la luz, privados del amor de sus padres y excluidos por una cultura que no ama la vida», en un mensaje hacia las sociedades que permiten el aborto. Sobre su sangre se encuentra la espada de los actuales HerodesEl papa también pensó en los niños que viven desplazados, abusados y que mueren bajo los bombardeos ante «nuestros propios ojos y nuestro silencio cómplice».

«Su silencio impotente grita ante la espada de los Herodes. Sobre su sangre se encuentra la espada de los actuales Herodes», aseveró. Además pidió que Jesús «consuele a las familias de los niños muertos en Pakistán la semana pasada» y que sea cercano «a los que sufren por enfermedad, en particular a las víctimas de la epidemia de Ébola, especialmente en Liberia, Sierra Leona y Guinea». Al respecto tuvo un agradecimiento especial para todos aquellos «que se están esforzando con valentía para ayudar a los enfermos y sus familias», y renovó su llamamiento «a que se garantice la atención y el tratamiento necesario».

 Recuerdo a los conflictos del mundo El papa Francisco quiso golpear de nuevo las conciencias al recordar las «muchas lágrimas» que se vierten en esta Navidad, con los cristianos perseguidos en Irak y Siria, los conflictos en todo el mundo, la epidemia del Ébola y el sufrimiento especialmente de los niños. Francisco fue haciendo al igual que el año pasado, un repaso por las guerras y males que afligen al mundo. «Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las lágrimas del Niño Jesús», exclamó. Comenzó por las poblaciones de «Irak y de Siria, que padecen desde hace demasiado tiempo los efectos del conflicto que aún perdura y, junto con los pertenecientes a otros grupos étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal».

Con un rostro
entristecido y voz afligida, mencionó a «los niños víctimas de la
violencia, objeto de tráfico ilícito y trata de personas, o forzados a
convertirse en soldados». También pidió la intercesión del «Niño Jesús
para los niños asesinados y maltratados antes de ver la luz, privados
del amor de sus padres y excluidos por una cultura que no ama la vida»,
en un mensaje hacia las sociedades que permiten el aborto.

Sobre su sangre se encuentra la espada de los actuales HerodesEl papa
también pensó en los niños que viven desplazados, abusados y que mueren
bajo los bombardeos ante «nuestros propios ojos y nuestro silencio
cómplice». «Su silencio impotente grita ante la espada de los Herodes.
Sobre su sangre se encuentra la espada de los actuales Herodes»,
aseveró.

Además pidió que Jesús «consuele a las familias de los niños muertos en
Pakistán la semana pasada» y que sea cercano «a los que sufren por
enfermedad, en particular a las víctimas de la epidemia de Ébola,
especialmente en Liberia, Sierra Leona y Guinea». Al respecto tuvo un
agradecimiento especial para todos aquellos «que se están esforzando con
valentía para ayudar a los enfermos y sus familias», y renovó su
llamamiento «a que se garantice la atención y el tratamiento necesario».
Recuerdo a los conflictos del mundo

El papa Francisco quiso golpear de nuevo las conciencias al recordar las
«muchas lágrimas» que se vierten en esta Navidad, con los cristianos
perseguidos en Irak y Siria, los conflictos en todo el mundo, la
epidemia del Ébola y el sufrimiento especialmente de los niños.
Francisco fue haciendo al igual que el año pasado, un repaso por las
guerras y males que afligen al mundo.

«Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las
lágrimas del Niño Jesús», exclamó. Comenzó por las poblaciones de «Irak y
de Siria, que padecen desde hace demasiado tiempo los efectos del
conflicto que aún perdura y, junto con los pertenecientes a otros grupos
étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal».

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2334034/0/papa-aborto-urbi-orbe/ninos-asesinados/cultura-no-ama-vida/#xtor=AD-15&xts=467263

Con un rostro
entristecido y voz afligida, mencionó a «los niños víctimas de la
violencia, objeto de tráfico ilícito y trata de personas, o forzados a
convertirse en soldados». También pidió la intercesión del «Niño Jesús
para los niños asesinados y maltratados antes de ver la luz, privados
del amor de sus padres y excluidos por una cultura que no ama la vida»,
en un mensaje hacia las sociedades que permiten el aborto.

Sobre su sangre se encuentra la espada de los actuales HerodesEl papa
también pensó en los niños que viven desplazados, abusados y que mueren
bajo los bombardeos ante «nuestros propios ojos y nuestro silencio
cómplice». «Su silencio impotente grita ante la espada de los Herodes.
Sobre su sangre se encuentra la espada de los actuales Herodes»,
aseveró.

Además pidió que Jesús «consuele a las familias de los niños muertos en
Pakistán la semana pasada» y que sea cercano «a los que sufren por
enfermedad, en particular a las víctimas de la epidemia de Ébola,
especialmente en Liberia, Sierra Leona y Guinea». Al respecto tuvo un
agradecimiento especial para todos aquellos «que se están esforzando con
valentía para ayudar a los enfermos y sus familias», y renovó su
llamamiento «a que se garantice la atención y el tratamiento necesario».
Recuerdo a los conflictos del mundo

El papa Francisco quiso golpear de nuevo las conciencias al recordar las
«muchas lágrimas» que se vierten en esta Navidad, con los cristianos
perseguidos en Irak y Siria, los conflictos en todo el mundo, la
epidemia del Ébola y el sufrimiento especialmente de los niños.
Francisco fue haciendo al igual que el año pasado, un repaso por las
guerras y males que afligen al mundo.

«Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las
lágrimas del Niño Jesús», exclamó. Comenzó por las poblaciones de «Irak y
de Siria, que padecen desde hace demasiado tiempo los efectos del
conflicto que aún perdura y, junto con los pertenecientes a otros grupos
étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal».

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2334034/0/papa-aborto-urbi-orbe/ninos-asesinados/cultura-no-ama-vida/#xtor=AD-15&xts=467263Con un rostro entristecido y voz afligida, mencionó a «los niños víctimas de la violencia, objeto de tráfico ilícito y trata de personas, o forzados a convertirse en soldados». También pidió la intercesión del «Niño Jesús para los niños asesinados y maltratados antes de ver la luz, privados del amor de sus padres y excluidos por una cultura que no ama la vida», en un mensaje hacia las sociedades que permiten el aborto. Sobre su sangre se encuentra la espada de los actuales HerodesEl papa también pensó en los niños que viven desplazados, abusados y que mueren bajo los bombardeos ante «nuestros propios ojos y nuestro silencio cómplice». «Su silencio impotente grita ante la espada de los Herodes. Sobre su sangre se encuentra la espada de los actuales Herodes», aseveró. Además pidió que Jesús «consuele a las familias de los niños muertos en Pakistán la semana pasada» y que sea cercano «a los que sufren por enfermedad, en particular a las víctimas de la epidemia de Ébola, especialmente en Liberia, Sierra Leona y Guinea». Al respecto tuvo un agradecimiento especial para todos aquellos «que se están esforzando con valentía para ayudar a los enfermos y sus familias», y renovó su llamamiento «a que se garantice la atención y el tratamiento necesario». Recuerdo a los conflictos del mundo El papa Francisco quiso golpear de nuevo las conciencias al recordar las «muchas lágrimas» que se vierten en esta Navidad, con los cristianos perseguidos en Irak y Siria, los conflictos en todo el mundo, la epidemia del Ébola y el sufrimiento especialmente de los niños. Francisco fue haciendo al igual que el año pasado, un repaso por las guerras y males que afligen al mundo. «Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las lágrimas del Niño Jesús», exclamó. Comenzó por las poblaciones de «Irak y de Siria, que padecen desde hace demasiado tiempo los efectos del conflicto que aún perdura y, junto con los pertenecientes a otros grupos étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal».