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Los preservativos de Bill Gates no frenarán los abortos en Rusia

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La pasada semana comenzó con el luto nacional por la tragedia ocurrida en la región de Krasnodar, en la costa del Mar Negro, y terminó con la aprobación por la Duma de Estado (cámara baja del parlamento ruso) de toda una serie de importantes proyectos de ley.
Los documentos se refieren a ámbitos más distintos: organizaciones no gubernamentales, la recuperación del tipo penal de la injuria y la creación de una ‘lista negra’ de páginas web y dominios.

Entre tanto, debido a la actualidad informativa a que acabamos de hacer mención, en Rusia ha pasado desapercibido un acontecimiento importante a escala global.
En Londres ha tenido lugar una conferencia sobre planificación familiar organizada por el Fondo de Bill y Melinda Gates junto con el Departamento de Desarrollo Internacional del Gobierno británico y la Organización Mundial de la Salud (OMS). En la conferencia han participado más de 150 Jefes de Estado o altos funcionarios de los países donantes, de los países en vías de desarrollo, así como representantes de organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales y diversos fondos y representantes del mundo de los negocios.

La conferencia adoptó una resolución cuyo contenido es bien sencillo. Gracias a los miles de millones a disposición del fondo, las mujeres de los países más pobres podrán recibir gratis hasta 2020 medios anticonceptivos orales combinados (las famosas píldoras), hacer uso de contraceptivos implantables o someterse a una operación de ligadura de trompas (los hombres pobres podrán hacerse una vasectomía haciendo uso de esos mismos recursos financieros).

De la información que se ha hecho pública en la conferencia no parece deducirse que ni la OMS ni los Gates tengan en mente a Rusia como destinataria de su ayuda; y sin embargo quizá deberían, dado que en Rusia se practican cada año seis millones de abortos.

Los contraceptivos de Bill Gates

Se trataba quizá del evento más importante organizado por los Gates desde que, en 2010, el cabeza de familia abandonara el puesto de director ejecutivo de Microsoft y decidiera dedicarse en cuerpo y alma a las obras filantrópicas, pasando a tomar las decisiones habituales en su fondo familiar, en el que hasta entonces tomaban las decisiones su esposa Melinda y Warren Buffett.
A decir verdad, la primera gran iniciativa del Gates filántropo no se puede decir que acabara en un gran éxito. El llamamiento que hizo en febrero de 2010 a los millonarios del mundo para que cedieran la mitad de su fortuna para causas humanitarias fue recibido con un silencio clamoroso.

De modo que, en esta ocasión, el objetivo que se habían puesto era un poco más modesto: lograr financiación para el control de la natalidad en los países en vías de desarrollo del tercer mundo. Y hay que decir que los Gates han cumplido con creces el objetivo propuesto, logrando reunir en la cita de Londres 2.600 millones de dólares.

Para menores de países con una moral muy severa

Como muestran las estadísticas que lleva desde hace ya muchos años la OMS, la eficacia de los métodos anticonceptivos antes mencionados se sitúa entre el 97% y el 100%. A modo de comparación, el preservativo masculino, según los datos de la OMS, garantiza una protección frente a embarazos no deseados de solo el 85% (mientras que el preservativo femenino, del que últimamente se está haciendo una intensa publicidad en Rusia, tiene una eficacia todavía menor: del 79%)

Por cierto que la conferencia de Londres prestó también atención a los corrientes condones. Los participantes demandaron de manera unánime acabar con “las limitaciones sociales no médicas que impiden a los adolescentes disponer de estos anticonceptivos, que permitirían una disminución de los embarazos juveniles y los riesgos para la salud que llevan aparejados”.
En otras palabras, reclamaron la libertad de vender (o distribuir) preservativos a los menores de edad en los países en los que impera una moral religiosa o social excesivamente severa.

La felicidad de las doncellas

“Se trata de un momento transcendental para las jóvenes y las mujeres de los países más pobres del mundo que cambiará sus vidas y las de las futuras generaciones. Las obligaciones a las que nos hemos comprometido en esta reunión permitirán garantizar a las mujeres su derecho a decidir cuándo y cuántos niños tener y, más en general, si desean ser madres”, dijo resumiendo las conclusiones de la conferencia el ministro británico de Desarrollo Internacional, Andrew Mitchell. “La puesta a disposición de métodos anticonceptivos a 120 millones de mujeres de los países más pobres del mundo –métodos a los que las mujeres de los países más desarrollados tienen acceso del modo más normal- permitirá salvar miles de vidas y dará a las jóvenes y a las mujeres la posibilidad de decidir su futuro”.

Los responsables de hacer felices a 120 millones de mujeres pobres han sido 17 patrocinadores: nueve países –Australia, Reino Unido, Alemania, Dinamarca, Holanda, Noruega, Francia, Suecia, Corea del Sur, además de la Comisión Europea- y siete fondos y organizaciones sociales y sin ánimo de lucro. Todos juntos lograron alcanzar los 2.625 millones de dólares para el fondo de los Gates.

Rusia, como puede verse, no estaba entre los países patrocinadores y tampoco había allí empresas rusas. Por si acaso, hicimos la pregunta a la responsable de comunicación de la OMS, por si nos habíamos dejado escapar a algún participante ruso en la conferencia de Londres. Pero, después de haber tecleado diligentemente en su ordenador, respondió encogiéndose de hombros: “No he encontrado nada. Perdone”.

El país de los abortos

Pero en realidad, la representante de la OMS no tenía que pedir disculpas. Precisamente el 11 de julio, cuando en Londres se estaban haciendo públicas las conclusiones de la conferencia, la Duma aprobaba una ley en virtud de la cual se aumentaban las sanciones por la práctica de abortos ilegales. La ley ha introducido la responsabilidad administrativa (que no existía hasta ahora) y ha aumentado las sanciones penales: a partir de ahora, los médicos podrán ser condenados a hasta ocho años de privación de libertad en caso de que el aborto practicado haya causado un daño grave a la salud de la mujer o por la práctica repetida de abortos ilegales en el curso de un año.

De acuerdo con las estimaciones de los expertos, en Rusia se practican cada año hasta seis millones de abortos. Con el agravante de que uno de cada dos termina con complicaciones para la salud de la mujer, complicaciones que pueden llegar hasta la imposibilidad de tener más hijos.

La mejora en la información de los métodos anticonceptivos, para evitar el recurso a los abortos, no parece estar entre las prioridades del comité de la Duma encargado de los asuntos de la familia, la mujer y la infancia.
Es más, se ha llegado a decir que “lo que les interesa [a los Gates, a Buffett, a la OMS y demás fuerzas antirrusas] es que nuestras mujeres no lleguen a dar a luz”.

Amor y Organización Mundial de Comercio

Es una cosa que, por otro lado, tampoco habría que excluir: que alguien acabe ganando algo por el hecho de que nuestras mujeres no tengan hijos. Lo que ocurre es que, en todo caso, no es cosa de los Gates ni de la OMS salvar a nuestras chicas de los abortos e intentar que ellas también –y no sólo las somalíes o las etíopes- tengan acceso a métodos anticonceptivos modernos y fiables.

Porque se da el caso de que hoy por hoy incluso el más corriente de los preservativos se ha convertido en un artículo de lujo para muchas rusas. El precio de una caja de preservativos en los últimos diez años se ha multiplicado de media por más de diez. Cualquiera puede comprobarlo simplemente introduciendo en cualquier buscador estas palabras: “crecimiento del precio de los preservativos”.

A día de hoy, una caja de preservativos de calidad media cuesta entre 200 y 300 rublos; es decir, más o menos lo mismo que una jarra de cerveza. Y parece claro qué es lo que prefieren los rusos pobres que deciden hacer el amor.
Y dentro de poco será un razonamiento al que recurrirán no solo los más pobres de nuestros compatriotas. La entrada de Rusia en la Organización Mundial de Comercio (que también ha sido ratificada por la Duma esta semana) implicará el final de la importación libre de aranceles de preservativos. Y no hay que olvidar que la cuota de mercado de la única fábrica rusa de condones, ubicada en la ciudad de Armavir, supone únicamente el 0,5%.

En Internet se pueden leer ya blogs en los que se recomienda encargar partidas al por mayor de preservativos a los fabricantes extranjeros. “¿Nadie quiere comprar al por mayor? ¿Nos juntamos para comprar? 🙂 Los ahorros pueden ser espectaculares”; cosas así es posible encontrar en los blogs rusos.
Así que, resumiendo, la semana ha estado llena de acontecimientos interesantes: seguro que nuestros parlamentarios encuentran muchos temas sobre los que reflexionar en el tiempo de vacaciones que está a punto de empezar.