Agencia La Voz

Predicando otro «evangelio»

Dr. José Linares Cerón

EE.UU.- ( AGENCIALAVOZ )Una cosa es hablar de “opinión” cuando se trata de permitir que los homosexuales y las lesbianas se casen; y otra muy distinta es reclamar autoridad bíblica para tales relaciones.

El Presidente Obama citó sobre tratar a otros como uno quisiera ser tratado, pero al hacer esto él ignoró la totalidad de las Escrituras y de Dios mismo, que es el único que fija las reglas para el comportamiento humano.

El presidente dice que él es un “cristiano practicante”. Es difícil serlo y al mismo tiempo tener un enfoque malo de la Biblia, que pudiera sugerir su posición en varios temas sociales.

Recientemente yo escribí que se está haciendo cada vez más difícil para la gente que cree que la Biblia es la Palabra de Dios imponer sus creencias a aquellos que no están de acuerdo con ellos. Pero es algo totalmente diferente para aquellos que no están de acuerdo decir que la Biblia no dice lo que dice, en efecto llamando a Dios mentiroso. El Presidente Obama aparentemente espera que haya suficientes analfabetos bíblicos – y él pudiera estar en lo cierto en esto – que o bien no se dan cuenta de sus artimañas, o que no les importe.

Miles de años de historia de la humanidad han sostenido el matrimonio entre un hombre y una mujer. Hasta la biología humana da fe de un orden natural.

Génesis 2:24 dice “… el hombre dejará a su padre y madre para unirse a su mujer. Los dos se convertirán en una sola carne”. Jesús, al cual el Presidente Obama le gusta citar selectivamente cuando le viene bien a su agenda política terrenal, honró el matrimonio tradicional en la fiesta de bodas en Canaán(Juan 2:1). También reafirmó el pasaje del Génesis en Mateos 19:5. Pablo, el Apóstol de Jesús, escribió en Efesios 5 sobre esposos y esposas, hombre y mujer.

Las Escrituras nos enseñan que la unión en matrimonio entre un hombre y una mujer es una ilustración de cómo Cristo y la Iglesia son uno (Efesios 5:32). También nos enseña que como Dios nos hizo, concibió el matrimonio y creó el sexo para ser disfrutado dentro del lazo matrimonial, El es el que fija las reglas y establece los límites del comportamiento humano, no porque El sea un cascarrabias que quiere privarnos de placer, sino porque El sabe lo que es mejor para nosotros.

Teólogos liberales han tratado de modificar, o hasta de cambiar, lo que está en la Biblia y hay algunos en nuestros tiempos que están siguiendo su ejemplo con el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo. La gente tiene la libertad de aceptar o rechazar lo que dicen las Escrituras. Lo que no son libres de hacer es alegar que la Biblia dice algo que no dice. En tiempos modernos esto se llama “spin” o darle la vuelta. En otros tiempos se llamaba herejía.

El Apóstol Juan advierte en Apocalipsis 22:18-10 sobre el castigo que le espera a quien agregue algo o le reste algo a las Escrituras. Deuteronomio 4:1, 2 tiene una advertencia similar. Las consecuencias no son agradables. También hay advertencias sobre no predicar “otro Evangelio” (Gálatas 1:8,2 Corintios 11;4, entre otros).

Al tratar de justificar su posición en cuanto al matrimonio entre personas del mismo sexo y otros temas que son, cuando menos, cuestionables o, en el peor de los casos, que niegan las Escrituras, el Presidente Obama pudiera decirse que está predicando otro evangelio. Esto pudiera llevar a una fisura en su sólido apoyo entre los afroamericanos, lo que le costaría votos al Presidente en noviembre. También pudiera galvanizar a los guerreros de la cultura. Las minorías mayormente votan por los Demócratas, pero no les gusta que se niegue su fe. Esto pudiera causar que algunos de ellos no salieran a votar el día de las elecciones, o hasta que votaran por Mitt Romney.

La reacción negativa que el presidente recibió de algunos ministros afroamericanos a los que llamó la semana pasada después de declarar su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo debería servir como una advertencia profética.

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