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Consejo Evangélico afirma no tiene preferencia por candidatos o partidos

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(AGENCIALAVOZ.ORG).- El Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), entidad que agrupa a los principales concilios y organizaciones evangélicas del país, no se prestará como trampolín de ningún partido político ni candidato.

Valoramos el orden democrático y respetamos la afiliación política de todos los evangélicos porque creemos que la democracia y la participación social es el camino más viable y necesario para el desarrollo sostenible a que aspiramos, pero rechazamos que se quiera manipular y negociar con la comunidad evangélica, aprovechando para fines partidarios su indiscutible crecimiento, sus estructuras y su capacidad de organización social.

En este sentido, reafirmamos una vez más que como organización representativa de la comunidad evangélica, no tenemos inclinaciones políticas partidarias de ninguna índole; al tiempo que expresamos nuestra preocupación por algunos pronunciamientos públicos de dirigentes religiosos que en nombre de iglesias y asociaciones evangélicas han manifestado su respaldo a candidatos y partidos políticos, tanto del gobierno como de la oposición.

Deploramos, además, que algunos dirigentes de denominaciones evangélicas estén haciendo acuerdos privados con candidatos de partidos comprometiendo a la comunidad evangélica, incluso dando nombres de organizaciones evangélicas reconocidas y atribuyéndose niveles de representación e influencia que en realidad no poseen.

En ese sentido, llamamos a los candidatos y dirigentes de partidos políticos a estar alerta, y les advertimos que la comunidad evangélica en términos electorales tiene reacciones impredecibles cuando pretenden narigonearla o utilizarla en su estructura y vida corporativa para cumplir roles diferentes al que le ha sido asignado por su naturaleza propia de iglesia, el cual trasciende el ámbito de la política partidista, ya que su misión es proclamar y promover el Reino de nuestro Señor Jesucristo, cuyo valores esenciales son la justicia, el amor, la solidaridad y paz. No es aceptable que se quiera utilizar la fuerza social y numérica de las iglesias evangélicas para comprometerla con proyectos de partidos políticos. Como iglesia tenemos que continuar desarrollando un juicio crítico y levantando una voz profética contra los desmanes y los desafueros de los poderosos.

Las iglesias no son ni lo serán nunca mercancía en oferta en el mercado electoral. Las iglesias colaboran con todos en la búsqueda del bien común, pero tienen el suficiente discernimiento para darle al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.

En tal virtud rechazamos los aprestos de pastores y lideres que ofertan sus iglesias o denominaciones como botín político. El pastor está llamado a dar orientaciones cívicas a sus miembros. Su influencia debe ser para que la membrecía tenga un mayor discernimiento al momento de ejercer su derecho al sufragio y lo haga valorando principios como la justicia, la honestidad, el decoro y el buen manejo de los bienes colectivos.

Las iglesias cristianas son ordenadas, pero no son serviles de los poderes temporales, ya que su misión es inculcarles a la sociedad en general los valores relativos al poder del amor, al poder espiritual y al poder del servicio.

Aunque los miembros de las iglesias, sean pastores o laicos, de forma individual están en su legítimo derecho de manifestarse a favor de cualquier entidad política; sin embargo, a los miembros de nuestras congregaciones que tienen vocación de servicio y están en capacidad de ejercer algún nivel de liderazgo social, lejos de impedírseles participar en actividades partidarias o políticas, se les alienta y se les apoya para que de manera responsable y en conformidad con los principios del reino de Dios participen en la transformación de la sociedad desde sus diversas instancias. En este sentido, celebramos que líderes evangélicos participen en cargos públicos en la vida política de nuestro país.

Próximamente anunciaremos una consulta pública en la que compartiremos por separado con los principales candidatos para que la comunidad evangélica conozca sus ofertas y propuestas y así pueda realizar las comparaciones y análisis que, de acuerdo a su mejor criterio, facilite la decisión electoral que cada quien considere mas apropiada.