Agencia La Voz

Mineros chilenos son bautizados en el río Jordán

ISRAEL.-(AGENCIALAVOZ.ORG)La hospitalidad israelí hacia los mineros chilenos incluyó una recepción en la casa presidencial en Jerusalén con el Presidente Shimón Peres.
«Damos gracias a Dios por habernos sacado de ese encierro donde estuvimos», dijo el minero Robusto Sibañez.

Habiendo entregado el testimonio de vida delante del presidente, los mineros viajaron al Mar Muerto, y a la fortaleza de Masada, sitio de la última resistencia judía contra los romanos.

En este sitio donde todos los defensores eligieron el suicidio colectivo antes de rendirse, en una sinagoga del primer siglo, fue hallado un pergamino escrito por los zelotes judíos con palabras del profeta Ezequiel: “Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestros sepulcros.” Un versículo apto para los mineros.

Para muchos de los mineros y sus familias la culminación del viaje fue el bautismo en el río Jordán, donde recordaron el entierro de 69 días en el desierto de Atacama.

«Ese Dios al que nosotros clamamos allá está acá. Ese Espíritu que estuvo con nosotros allá en la mina está acá. El nos ha bendecido de gozo porque mis compañeros han tomado este paso. Y gloria a Dios. Le doy gracias a Dios», dijo el minero cristiano José Henríquez, conocido como «el pastor» de los 33 mineros por haber sido su guía espiritual durante el encierro en la mina.

El minero Richard Viera fue uno de los que pasó por las aguas del bautismo. Su pequeño hijito nacido seis días después del rescate fue dedicado y bendecido en el mismo lugar.

«Fue algo para agradecer a Dios por lo que hizo por nosotros abajo en la mina. Un renacimiento junto con mi hijo. Para mí volver a renacer. Volver a ser de nuevo», dijo Viera.

Para estos mineros que tomaron las enseñanzas bíblicas atrapados en la profundidad de la tierra, la visita a Tierra Santa le ha dado carne y huesos a esas escrituras.

Yo nunca pensé que iba a andar por estos lugares santos donde estuvo Jesús. Y para mí es muy impresionante. Un regalo de Dios», afirmó el minero Jorge Daigillo.

Los chilenos regresaron a su país no solamente impresionados por su experiencia en Israel, sino también impactaron a muchos con su testimonio de rescate dándole gloria a Dios.

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