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EL ATEÍSMO DEL PASTOR MIGUEL BARDALES

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Por: Henry Kurt Michael Ayala Alva

PERU.- ( AGENCIALAVOZ.ORG )Amado Dios, Padre celestial, acompáñanos a analizar cada uno de los fragmentos de la carta enviada por el Pastor Miguel Bardales , pues parece que su ateísmo se ha propagado en él como un cáncer incurable, permite que nuestra voz no descanse en la respuesta inmediata sino el uso del entendimiento que nos has otorgado, con la esperanza de que tú sabrás sanar cualquier enfermedad:

“Queridos hermanos: Después de meses de discusión, hoy el Congreso aprobó el Proyecto de Ley de Igualdad Religiosa. Mucho se ha dicho a favor y en contra, pero ahora es tiempo de pensar qué continua en la agenda de Dios. La alegría que sentí porque el proyecto se aprobó por unanimidad se esfumó en un instante al tomar conocimiento que algunos creen que hay que “luchar” para impedir que este proyecto se promulgue. Ellos entienden que aceptar este proyecto equivale a traicionar nuestros principios, venderse por un plato de lentejas y permitir el abuso de la Iglesia Católica. Ellos solo merecen mi respeto y fraternidad; aunque en realidad “ser respetuosos y fraternos” no es especial porque así es cómo deben ser las relaciones cristianas”.

¿Sabe el Pastor Bardales, amado Dios, las implicancias que tiene la aprobación del Dictamen de igualdad? ¿Sabe Señor que existe un concordato que amenaza nuestra libertad cristiana?, ¿conoce los esfuerzos históricos de nuestros antecesores en el Perú para lograr la tan ansiada tolerancia? ¿Sabe acaso Señor que detrás de los esfuerzos por que se apruebe la ley hay una campaña en el mundo evangélico para ganar votos y obtener secretos? Pero permíteme, amado Dios, expresar un poco más mi inquietud, elevar esta oración a ti, pedir por mi hermano Miguel Bardales, quien ha perdido la completa esperanza en ti, quien parece que cree que viniste al mundo en forma espiritual y no humana, sálvalo Señor de cualquier pensamiento herético y más aún, de estar transmitiéndolo a lo congregación en calidad de predicador. Permite que vuelva a tus caminos, permite que recuerde que tú mismo te hiciste humanidad para salvarla. Coloco la siguiente frase, que resulta aterradora:

“¿Qué debemos hacer? Escribo estas líneas porque amo a la iglesia y creo que es hora de considerar cuáles y dónde debemos gastar nuestras energías. Definitivamente, creo que “luchar” por nuestros derechos es loable pero innecesario. Pienso que nuestras fuerzas (que en sentido real, no son nuestras sino de Dios) deben usarse en el cumplimiento de la tarea que recibimos de parte de nuestro Señor y no en defendernos ante el abuso o atropello”.

Preocupado me hallo Señor, ¿es que este pastor ha perdido la fe? ¿Es que ha perdido la voluntad de vivir y arrastra consigo a toda su comunidad? ¿Es que dice que LUCHAR POR NUESTROS DERECHOS ES INNECESARIO? ¿Es que ha olvidado al Buen samaritano, a la mujer adúltera, al ciego Bartimeo, a la mujer sirofenicia, a la viuda de Naín? ¿Es que ha olvidado los numerosos actos de compromiso que tú tuviste con las personas que vivieron en tu época? ¿Es que ha olvidado el azote que forjaste para expulsar a los mercaderes del templo? ¿Es que ha olvidado tu enfrentamiento a los fariseos amado Dios? ¿Es que está olvidando el evangelio y con ello te está olvidando a ti? Ten misericordia amado Dios, guárdanos de quienes han espiritualizado tu mensaje para convertirlo en una proyección de sí mismos, para ocultar el saber que has dado al mundo. Guárdanos Señor del ateísmo del Ps. Miguel Bardales, no permitas que caigamos en él, no permites que su fatalismo nos inunde y nos convoque. Amado Padre, Dios mío, este Pastor dice que cumplamos LA TAREA QUE RECIBIMOS DE PARTE DE NUESTRO SEÑOR Y NO EN DEFENDERNOS ANTE EL ABUSO Y EL ATROPELLO, ¿Cómo es posible Señor que haya separado de tu misión la acción a favor del prójimo? ¿Dónde ha dejado tu palabra? ¿Dónde está tu mensaje? ¿Es que acaso olvida que viniste a dar vida y vida en abundancia? ¿Es que ha olvidado por completo que debemos buscar tu Reino y tu Justicia? ¿Qué ha hecho que se haya rendido ante la desesperación y haya olvidado la esperanza y el compromiso de tu mensaje? ¿Qué esconde detrás? ¿Ve con los ojos de tu Espíritu Santo las escrituras? ¿Es que acaso se ha convertido en el levita o el sacerdote que pasan de largo por el cuerpo mal herido de un hombre que ha sido asaltado? ¿Es que piensa que estos dos personajes religiosos son quienes hicieron lo bueno? ¿Es que él te respondería de otra forma si tú le hubieras preguntado?. Pero permíteme contarte más, amado Jesucristo, permite que presente otra parte de su carta:

“El tema de los abusos y atropellos no son novedad en la historia cristiana, hemos convivido con ellos desde el comienzo y seguiremos enfrentándolos mientras demore la Segunda Venida. Entonces, qué hacer: Propongo concentrarnos en cómo cumplir nuestra tarea, dejar que Dios sea nuestro defensor, recuperar la unidad y confiar que si seguimos avanzando en extender el Reino, seguramente hallaremos gracia delante de Dios y de los hombres”.

¿Cómo es que ha confundido tu mensaje? ¿Qué ha entendido él por segunda venida, Señor? ¿Sabe que ello significa la esperanza de seguir luchando por que las injusticias se acaben y los menos favorecidos tengan la posibilidad de vivir una vida digna? ¿Sabe que los milagros que hiciste no era un intento de lucir tu poder divino, como esperaban los fariseos, sino un acto de pura misericordia e identificación con el oprimido? ¿Por qué ha separado el rol humano del rol divino? ¿Por qué ha separado el compromiso de este mundo con el compromiso celestial? ¿Es que ha olvidado tu humanidad? ¿Es que ha olvidado tu doble naturaleza? ¿Es que sólo está pensando en una? ¿Es que te imagina como un ser totalmente separado de tu hermosa y maravillosa creación? Te ha olvidado Señor, se ha apartado de ti, ha separado algo que tú viniste a unir, porque el propio acto de venir al mundo es insertarse en la historia. ¿A qué se refiere con Reino Señor? ¿Sabe él de las bienaventuranzas? ¿Ha leído los evangelios? ¿Conoce tu compromiso, tus debates, tus actos desafiantes al orden imperante? ¿Lo sabe Señor? ¿Lo sabe? ¿Cómo podremos hallar gracia delante de ti si no acogimos al preso, ayudamos al enfermo, socorrimos al desvalido ¿No dijiste que desconocerás a quienes olvidan a los afligidos del mundo? Pero, amado Dios, coloco ahora una frase más de este Pastor que ya ha perdido la total fe en ti:

“Por estos breves pensamientos, permítanme suplicarles en el amor de Jesús que dejemos la discusión atrás, que miremos cómo evangelizar, discipular e influenciar; en otras palabras: es hora de avanzar y no pelear”.

Mi hermano en Cristo habla de evangelizar ¿cómo evangelizar sólo con palabras, no son los actos de misericordia la garantía de lo que decimos, no fue ello tu ejemplo? Habla de discipular e influencias ¿cómo hacerlo si no se cuida al que estuvo preso, al que estuvo enfermo o al que estuvo desnudo? ¿Qué evangelio predica este Pastor? ¿Es tu evangelio? ¿Es tu mensaje? ¿Es esta la doctrina que transmite al mundo? Habla de no pelear y menciona al mismo tiempo la segunda venida ¿Sabe que Marcos 13:3-28 hacen referencia al enfrentamiento de hermano contra hermano? ¿Sabe que la discusión y el debate forman parte de las escrituras? ¿Sabe que las Epístolas forman parte de una situación tensa en la iglesia primitiva? ¿Sabe de las disensiones que se muestra en Gálatas entre Pedro y Pablo? ¿Sabe de tus discusiones con los fariseos, los escribas, los saduceos? ¿No has dado un espíritu de cobardía y no de poder, amor y dominio propio? ¿Qué evangelio anuncia este hermano? Lo afirmo Señor, no te anuncia, el ateísmo se ha apoderado de él, hace mucho que Dios ha muerto en su corazón, hace mucho que tu mensaje falleció para él, hace mucho que dejó de leer tu palabra con la misma pasión que lo hizo en otro tiempo.

Elevo mi voz, amado Dios, para que los pasos de mi hermano Bardales vuelvan a ti, para que revise nuevamente las escrituras, para que deje de lado el ateísmo que le inunda y vuelva a verte en el prójimo, en la realidad. Levanto esta oración con humildad de corazón, consciente de mis faltas y errores, conocedor de tu misericordia. Pero también expreso mi voz indignada ante ti, porque mensajes como estos ocasionó la indiferencia, la muerte y el despojo de muchos hermanos y hermanas en otros tiempos. Pero clama mi voz porque mi deber como cristiano es hablar y no callar, porque hoy más que nunca se hace necesario, ante las situaciones de escapismo, indiferencia e incompletas interpretaciones de tu palabra, levantar una voz alterna, que vuelva a tus principios fundamentales, a la lectura de las escrituras, ha desvelar aquellas propuestas teológicas que se apartan de tu mensaje, construyen engaños, destruyen vidas y contribuyen a la destrucción del evangelio. Pero, amado Dios, permite que nuestros hermanos y hermanas vuelvan a ti, permite que estén atentos a tu palabra, mas no permitas ya que los discursos construidos para manipular las mentes y los corazones de las iglesias evangélicas prospere. Pues, con un discurso escapista recolectan firmas en pro de intereses políticos que sólo benefician a los liderazgos. No permitas Señor que permanezca la doble moral de muchos evangélicos que, en nombre de tu palabra, quieren mantener adormecida a su grey, y con otro discurso, están buscando favores políticos y recursos económicos. No lo permitas Señor, que nuestra voz lleve tu palabra, que tu Espíritu ponga el ánimo y el valor para decir lo que tengamos que decir, que tu poder sea sobre nosotros para advertir aquello que está destruyendo tu mensaje. Ten piedad de nosotros Señor, conforme a tu misericordia, déjanos buscar tu Reino en tu justicia, guárdanos del lazo destructor, de las voces engañosas, advierte en nosotros el compromiso con el prójimo, un compromiso real y no ficticio, un compromiso como el que tú enseñaste, como está escrito en los evangelios

Te doy las gracias Señor, pues aunque el temor pueda inundar el corazón de muchos, la valentía la pondrás tú para exclamar a viva voz tu mensaje y denunciar aquel matrimonio entre el poder político subyugante y destructor y las propuestas evangélicas que en nombre de tu palabra proclaman un ateísmo basado en el fatalismo, el escapismo y la indiferencia. Imploro una vez que personas como el hermano Bardales vuelva a tus caminos, pues yace perdido en la oscuridad. Amén.