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Religiosos influyen en reforma migratoria en EE.UU.

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EE.UU.- ( AGENCIALAVOZ.ORG ) Política y religión suelen estar tan cercanos en Estados Unidos que no sorprende que en el debate sobre la reforma de inmigración hayan empezado a esgrimirse razones bíblicas.

Pastores evangélicos buscan apoyo republicano para reforma migratoria.
Entre Romanos 13 y Levítico 19 se mueven los argumentos, entre el respeto a la ley y el amor al prójimo, a la hora de impulsar el cambio profundo de las leyes de inmigración.

Las iglesias evangélicas estadounidenses hablan de la «necesidad cristiana» de reformar el sistema para solucionar el problema de los más de 11 millones de inmigrantes sin documentación que se calcula que viven en este país.

Pero lo que sorprende a muchos de la iniciativa, es que la hagan los evangélicos, quienes son considerados políticamente conservadores y afines al Partido Republicano, que es el que se opone a cambiar el sistema, al menos según la retórica de los demócratas.

A muchos ha llamado la atención ver a pastores presentes en discursos dados por el presidente Barack Obama en diferentes lugares del país, promoviendo lo que no termina de ser un proyecto de ley, sino una invitación a tratar el tema.

«Justa y bíblica»
El argumento que traen al debate los evangélicos puede ser religioso, pero usan la estadística electoral para convencer a los congresistas de las grandes ganancias políticas que tendrían de promover la reforma y de las enormes pérdidas en que incurrirían de no hacerlo.

Argumentos bíblicos. El amor al prójimo

Levítico 19: «Y cuando el extranjero morare contigo en vuestra tierra, no le oprimiréis. Como á un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como á ti mismo; porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto».

El peso de la ley

Romanos 13: «Toda alma se someta a las potestades superiores; porque no hay potestad sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas. Así que, el que se opone a la potestad, a la ordenación de Dios resiste: y los que resisten, ellos mismos ganan condenación para sí».
Sólo el 15% de los hispanos son evangélicos, pero en su mayoría se declaran republicanos. Además es el sector que más crece entre la feligresía, al igual que lo hace como electorado.

Es un espacio fácil de reclutar porque comparten las posiciones pro-familia (tradicional o heterosexuales) o en contra del aborto que defienden los republicanos.

«El partido que se identifique como el que logró rescatar de la clandestinidad a 12 millones de hispanos, será el partido que va a ganarse la lealtad del pueblo hispano», dijo a BBC Mundo el Reverendo Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional de Líderes Cristianos Hispanos.

Rodríguez es uno de los líderes evangélicos que con la Biblia en una mano y la estadística en otra, ha estado viajando últimamente con más frecuencia a Washington para aconsejar a los parlamentarios opositores para que discutan «la reforma integral justa y bíblica».

Hispanos con Obama
En 2008, a pesar de su identidad de valores con los republicanos, la población hispana votó mayoritariamente a favor del demócrata Barack Obama, en parte, según algunos analistas, para castigar la incapacidad de aprobar la reforma migratoria ideada por el presidente George Bush.

Creo que hay un elemento racista, xenofóbico, nativista en el partido republicano.
Reverendo Samuel Rodríguez
«El pueblo evangélico está entre la espada y la pared. Hay un partido republicanos que, en el papel, se corresponde con sus valores, pero en mi opinión está actuando como si no quisiera al latino», agregó Rodríguez.

Aunque el reverendo asegura que unos trece senadores «están inclinados a promover la reforma», reconoce que su mensaje migratorio puede no estar siendo bien recibido y que el partido corre el riesgo de «perder a los latinos por dos o tres generaciones como pasó con los afroamericanos».

«Creo que hay un elemento racista, xenófobo, autóctono en el partido republicano (…) Ese es el gran dolor y la gran frustración en este momento», aseguró Rodríguez quien aconseja regresar a los valores del presidente Abraham Lincoln o de Ronald Reagan, bajo cuyo mandato se realizó la última reforma del sistema de inmigración.

El reverendo aseguró que «hay un partido que nos quiere pero que no tiene nada que ver con nosotros (el demócrata) y un partido con el que nos identificamos pero que parece no querernos a los hispanos (el republicano)».

Entre Dios y el magistrado
Sin embargo, no todos creen que el vínculo republicano con los latinos pueda estar comprometido, ni que sea justo asegurar que los del llamado Gran Viejo Partido no quieran la reforma migratoria.

«Tenemos diferencias con este gobierno con los recursos y el esfuerzo que debe dedicarse a la seguridad de la frontera. Pero los republicanos quieren una reforma», aseguró a BBC Mundo Adolfo Franco, un estratega del Partido Republicano.

Franco asegura que «esa es la manera como los demócratas han planteado el caso: diciendo que los republicanos estamos en contra y que ellos están a favor», pero afirma que lo que propone el presidente Obama no es una reforma integral, porque «no atiende el problema de la seguridad fronteriza».

Aunque Franco insistió en que los republicanos están comprometidos con «una reforma justa», reconoció temer que de triunfar la «retórica demócrata», que dibuja la supuesta obstrucción opositora, los hispanos podrían alejarse del partido.

Pero las divisiones que genera el tema migratorio también afectan a la comunidad religiosa que dista mucho de ser de pensamiento homogéneo.

Algunos afirman que el riesgo para los republicanos de enemistarse con los latinos no es tan grande, primero porque se trata de un sector pequeño dentro de los evangélicos y segundo porque, pese a las iniciativas de la jerarquía, no todos apoyan la reforma de Obama.