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El riesgo de las enfermedades venéreas

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Dr Bob Kinney

EE.UU-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) Hoy, trabajando con el microscopio, diagnostiqué otro caso de displasia cervical causada por el virus del papiloma humano o VPH (lesión precancerosa del cuello del útero). Esta vez la joven tiene 17 años y la displasia es grave, casi cancerosa, por lo tanto requerirá de cirugía.


Aunque sorprendente, esto no es raro. Mis colegas patólogos y yo diagnosticamos pacientes jóvenes como ésta, todos los días. Lo que me rompe el corazón es que la displasia y el cáncer cervical son casi siempre causados por el virus del papiloma humano (VPH), una enfermedad de transmisión sexual (ETS), que se puede evitar. El VPH es el más común de casi 25 diferentes ETS, las cuales afectan a los adolescentes hoy en día. Aunque las adolescentes piensan que esto no les pasará a ellas, los estudios demuestran que uno de cuatro adolescentes, sexualmente activos, contraerán ETS.

Muchos de ellos tienen más de una enfermedad al mismo tiempo.
Algunos podrían pensar que la solución al predominio de las ETS entre los adolescentes es la educación sexual que promueve las “relaciones sexuales sin riesgo”. Pero de acuerdo con el Instituto Nacional de la Salud, con excepción del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y la gonorrea masculina, “no hay suficiente evidencia” de que los condones protejan contra las ETS. Lo más crítico es que los condones no protegen nuestras emociones.

Entonces, ¿cuál es la causa de que los adolescentes tengan relaciones sexuales? Los factores de riesgo más comunes, que impulsan a los jóvenes a iniciar actividades sexuales prematuras y, por lo tanto, contraer ETS son: el uso del alcohol, la falta de vigilancia de los padres y el hecho de que los padres toleran las relaciones sexuales prematrimoniales. Los principales factores de protección incluyen padres que se mantienen conectados, en comunicación, que están abiertos para hablar sobre el tema y son claros sobre su desaprobación de las relaciones sexuales prematrimoniales.
Dios dispuso la intimidad sexual con el propósito de enaltecer el matrimonio. Esta intimidad pura, libre de enfermedades o cargas emocionales, no puede ser duplicada o reemplazada.