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Seamos personas de influencia

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Por Wendy Cortés

Permíteme hacerte una pregunta: ¿qué piensas sobre la palabra influencia? Talvez por tu mente pasan muchas ideas, por ejemplo, si hablamos de hijos, puede que tengas la imagen de dos posibles influencias: la primera tendrá que ver con la influencia que quieres ejercer sobre ellos, con valores morales, éticos y espirituales.

Hasta ahí vamos muy bien. Pero si piensas en los amigos de tus hijos, en los lugares que visitan, o incluso los programas de televisión y radio que prefieren, estos podrían percibirse, ocasionalmente, como malas influencias.
Inclusive, cuando recuerdas tu ambiente, ya sea laboral o de estudios, podrás notar que la influencia se experimenta más intensamente, ya sea en la figura de tu jefe, profesores, compañeros de trabajo, amigos u otras personas que te rodean. Sentir el efecto de los demás en ti es una experiencia inevitable, donde quiera que te desenvuelvas.

La palabra influencia, según la Vigésima Segunda edición del Diccionario de la Real Academia Española, es la habilidad de ejercer poder sobre otros, de cambiar su actitud o forma de pensar sobre cierto tema o situación. Toma en cuenta que tu carisma, la confianza que emanas o incluso la alegría que puedes trasmitir a otros, influencia –con gran poder- a todos los que tengan contacto contigo, brindando inspiración para sus vidas.

El respeto hacia los demás es un elemento vital para poder influenciar a otros. El optimismo y la confianza que puedas trasmitir a los demás, es una manera poderosa de nutrir sus vidas, de apoyarlos en los momentos difíciles con muestras de cariño y, sobretodo, de comprensión.
¿Te consideras una persona influyente? Para ser una persona de influencia, debemos ser íntegros en nuestra manera de pensar y de actuar, debemos escuchar a los demás y tratar de entender a aquellos que se acercan a nosotros. Esto significa ser más empáticos, más comprensivos y hasta más expresivos con los que están cerca de nosotros. Escuchar sin juzgar, un abrazo en medio de la angustia, o una conversación amena que rompa el silencio, pueden ser factores que influyan y ayuden a un individuo a ser una persona más feliz.

Aunque muchas veces la influencia puede ser mal utilizada, por ejemplo, cuando se abusa de una posición de poder en un cargo laboral o cuando instamos a otros a hacer cosas que no son apropiadas, estamos en el deber de devolver su verdadero propósito a nuestra capacidad de influencia: impactar a toda una generación, cultura, familia e incluso, ayudar a todos aquellos que son vulnerables, o se sienten excluidos por la Sociedad.

Tú puedes ser un modelo digno de imitar. Puedes ser motivador, mentor y multiplicador de buenas acciones; sembrando esperanza en los corazones que la necesitan y confianza en aquellos que desean explotar su potencial. Una clave importante para ser influyente en la vida de los otros es la honestidad, la sencillez y sobretodo, el agradecimiento por lo que se tiene. Esto te motivará a valorar la esencia de un corazón noble y, al cultivar tu integridad, tu capacidad de influencia generará una imagen más genuina.
Henry Ward Beecher, un prominente Pastor y orador estadounidense de finales del siglo 19, mencionó lo siguiente: “Aun la más humilde de las personas ejerce alguna influencia sobre los demás, sea ésta buena o mala”.

La vida nos da la oportunidad de conocer personas que, de una manera u otra, nos pueden influenciar para vivir mejor. Está en nuestras manos tomar esas cualidades para guiar a otros a crecer y caminar hacia un mejor futuro. Una mano amiga en tiempos de tristeza, una palabra de consuelo en medio de la desesperanza o una sonrisa a pesar de las angustia, puede impactar el corazón de un individuo.
Ya sea que te desempeñes como líder, como padre o madre, amigo, o jefe, recuerda que tienes en tus manos una gran responsabilidad: llenar de influencia motivadora a los que estén a tu alrededor, particularmente si hay personas a tu cargo.
Seamos guías, mentores y amigos de todos aquellos que necesiten una influencia positiva para vivir en estos tiempos en que los relaciones sociales se tornan cada vez más difíciles y distantes Nuestra sociedad necesita más hombres y mujeres que animen y motiven a otros a luchar por sus ideales, por sus sueños y que puedan formar a otros para influir de forma carismática en nuestras comunidades. Compartamos este desafío y procuremos mejorar de forma concreta nuestro presente, sin duda alguna esto tendrá un impacto positivo en el futuro de las generaciones venideras.