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Jerusalén, Jerusalén Mt 23:37

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Por Econ.Edgardo Rodriguez Engelhard

NICARAGUA-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) Como hemos dicho fueron años difíciles como caminar entre espinos, partido político pequeño nuevo, gente que nunca había participado en política pero gente buena, creyente cristiana de todas las creencias.

El pueblo de Dios se escandalizo, muchos nos criticaron, muchos nos apoyaron pero la mayoría sin pena ni gloria se abstuvo, como si la responsabilidad por el país fuera solo de los no creyentes o simplemente continuaron apoyando a los partidos y candidatos corruptos, los más sencillos tal vez a cambio de una gorra o una camiseta y otros los más grandes, las iglesias grandes a cambio de grandes ayudas económicas o compromisos de otra índole; como dijo una vez un conocido, la mayoría de los hombres y en especial de los cristianos adoramos el poder, no culpo a sus miembros pero sus dirigentes si tienen una enorme culpa por ellos y tendrán que dar cuentas al Señor, a veces me pregunto qué habría pasado si hubiera sido electo Presidente, quizás lo mismo que pasó en Guatemala cuando Rios Mont o Jorge Serrano Elías, todo el mundo los rodeo y quiso hacerse evangélico no por amor al Señor sino por intereses personales o de grupos de interés.

Despues de la elección del 2000 cuando a las 12 de la noche del 20 de marzo algunos medios me anunciaron diputado electo y al día siguiente ya no había sido yo sino otro un hombre que tenia arreglos con el Gobierno de Turno, solo vino a mi mente y corazón aquella frase del Señor: “Jerusalén, Jerusalén”

Mi corazón se lleno de angustia, de frustración, de resentimiento me sentía solo abandonado algo parecido al Señor en la Cruz, me sentí abandona hasta por Dios, Dios me ponía de nuevo en un desierto, encontré solo un camino irme del país y asi lo hice.

Recuerdo no fue fácil, dejar casa, incluso familia pues mi esposa y mis hijos se quedaron en El Salvador mientras yo salía buscar algo nuevo, a buscar sanar mi corazón a rehacer la economía familiar, mi esposa y familia todavía permaneció 6 meses más en El salvador, mi madre había muerto en 1999. Fue un tiempo de prueba, difícil pero como siempre Dios estuvo conmigo y mi familia.

El camino a Nicaragua fue una verdadera odisea, era comenzar de nuevo, era un tiempo sabático, tiempo para buscar dentro de mi mismo y saben una cosa, allí, dentro de mi vine a encontrar el bálsamo para mis heridas, la paz que buscaba la alegría de vivir. Todo lo tenía dentro de mí pero lo había perdido de vista, Jesucristo y El Espíritu Santo nunca me habían abandonado.

Siempre estuvieron allí y fueron viniendo a mi otras pruebas especialmente en la economía pero una vez mas el Espíritu Santo me llevo a reflexionar palabras de vida como al apóstol Pedro el señor le hablo y le dijo “Y Ustedes también se van a ir” cuando les había dicho que debían comer y beber de su sangre; y Pedro le contesto: “Adonde vamos a ir si solo tu tienes palabras de vida eterna”.
Le doy Gracias al Señor por estas nuevas pruebas porque “Se que lo hace porque me ama”.

El Árbol cuando es transplantado de pone triste, mustio, pierde hojas, igual me paso a mí y a mi familia, sin embargo después de 7 años esta árbol esta frondoso lleno de hojas y frutos y pienso que Dios está escribiendo en nuestra vida tiempos nuevos de refrigerio y aun hoy dudo si Nicaragua será el país para el resto de mi vida.

Hermano, amigo, solo Jesús el Señor lo sabe a mí solo me toca vivir cada día, sabiendo que tengo todo lo que El Señor sabe que necesito, lo que no tengo es porque no lo necesito.

Lector Dios te bendiga y te muestre su rostro.