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¿Por qué las muertes por cáncer de próstata descienden más en EEUU que en Reino Unido?

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MADRID.- ( AGENCIALAVOZ.COM ) En EEUU, el 57% de los varones mayores de 50 años se somete a un análisis anual para tratar de diagnosticar precozmente el cáncer de próstata. En el Reino Unido, sólo el 6% lo hace. ¿Qué efecto tiene esta disparidad en las tasas de mortalidad entre ambos países? ¿Es esta prueba (el ‘famoso’ PSA) responsable de que las muertes por este cáncer estén descendiendo mucho más rápido al otro lado del Atlántico que en el país británico?

Un estudio ha tratado de responder a estas cuestiones.
Científicos de las universidades de Bristol y Cambridge han analizado las tendencias del cáncer de próstata en EEUU y Reino Unido entre los años 1975 y 2004 y sus conclusiones se acaban de publicar en la revista ‘The Lancet Oncology’.
En ambos países, este tumor alcanzó su mayor pico de mortalidad a principios de los noventa; sin embargo, a partir de 1994 las muertes por cáncer prostático comenzaron a descender en EEUU a un ritmo cuatro veces superior al Reino Unido (4,17% frente a 1,17%), especialmente en el caso de los mayores de 75 años. «Los análisis internacionales más recientes indican que la tendencia en España se parece más a la británica que a la de EEUU», aclara Simon Collin, autor principal del trabajo, preguntado por elmundo.es sobre la aplicación de sus resultados a nuestro país.

Y aunque podría pensarse que esto se debe a que los estadounidenses se hacen el análisis del antígeno prostático específico (expresión a la que corresponden las siglas PSA) con 10 veces más frecuencia que los europeos, la respuesta no está tan clara y todo indica que el papel del diagnóstico precoz para esta enfermedad seguirá rodeado de controversia.
Sigue la polémica sobre el PSA
De hecho, el análisis apunta a que el descenso de la mortalidad en EEUU se ha registrado demasiado pronto para que pueda atribuirse a los programas de ‘screening’. Y señala que si realmente el PSA permitiese salvar vidas, este efecto tardaría en verse al menos 20 años después de la generalización de la prueba, que no se implantó hasta principios de los noventa.
«No podemos decir que el ‘screening’ sea la causa directa de la reducción de la mortalidad», admite Collin, «sólo un ensayo clínico con individuos, y no con poblaciones globales como el nuestro, podrá darnos la respuesta…

Aunque es razonable especular que tenga algo que ver».
En su análisis no descartan que las diferencias entre ambos países se deban también a otras causas, como que el tratamiento en EEUU sea más agresivo. Por ejemplo, al mayor empleo de la terapia hormonal o a que el número de prostatectomías radicales (extirpación completa de la próstata) ha alcanzado el 30%, frente a sólo el 10% británico. O simplemente a una mala atribución de la causa de la muerte en los certificados de defunción. «Ésta no es siempre es una ciencia exacta», bromea Collin al referirse a este extremo.

Es curioso, señala el estudio, que la mortalidad por cáncer en general (todo tipo de tumores) ha seguido una tendencia similar en ambos países en estas décadas, por lo que admiten que las ‘diferencias prostáticas’ deberían explicarse por alguna cuestión relacionada con el diagnóstico precoz o el tratamiento.
«El descenso de la mortalidad en EEUU es sorprendente en comparación con el Reino Unido», concluye el artículo, «pero sólo podemos seguir especulando con la contribución relativa que tienen en ello la detección y el tratamiento; o con el balance entre riesgos y beneficios, hasta que se lleven a cabo ensayos clínicos sólidos y contundentes».

Y concluye: «El único avance real para prevenir las muertes por cáncer de próstata (sin incurrir en riesgos innecesarios) sería desarrollar un test más preciso que el PSA. En particular, uno capaz de identificar los tumores más agresivos, y más peligrosos para la vida del paciente».