Inicio Noticias Alemania quiere prohibir las intervenciones de cirugía estética a menores

Alemania quiere prohibir las intervenciones de cirugía estética a menores

10
0

MADRID -. ( AGENCIALAVOZ.COM ) La gran coalición de la canciller alemana, Angela Merkel, se propone restringir y hasta prohibir las operaciones de cirugía estética en menores de 18 años, debido a sus consecuencias físicas y psíquicas.

El Parlamento federal germano (Bundestag) ha abordado una serie de medidas en esa dirección, presentadas por la comisión de Sanidad del hemiciclo y elaboradas por un equipo de expertos.
Se parte de la base de que una prohibición general podría no prosperar por razones jurídicas, ya que entraría en contradicción con la potestad de los padres para decidir sobre la salud de sus hijos.

Sin embargo, sí se pretende llevar a cabo una delimitación clara entre aquellas intervenciones consideradas necesarias -principalmente, las que se realizan por prescripción facultativa- y las que no lo son, de manera que sólo se autoricen las primeras o aquellas consideradas de efectos mínimos.

Las intervenciones motivadas por meros criterios de moda, como empequeñecer o agrandar pechos o retocar los labios, quedarían prohibidas a los menores.
La iniciativa parlamentaria está sustentada por los grupos parlamentarios de la coalición de Gobierno -conservadores y socialdemócratas- y cuenta asimismo con el apoyo de organizaciones de protección de la infancia.

El número de operaciones de cirugía estética en Alemania ronda el millón, aunque no hay cifras concretas, y se calcula que alrededor de un 10% de las personas que se someten a esta práctica son menores.

Situación en España
En nuestro país, salvo «excepciones», no se realizan operaciones de cirugía plástica a menores. Según el presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), el doctor Antonio Porcuna, la decisión de legislar en Alemania es «acertada», ya que allí el 10% de las operaciones de estética se realizan a menores. Sin embargo, precisa que en España la mayor parte de los profesionales trabajan en línea con el código deontológico que prohíbe la cirugía en adolescentes.

Además, la actual legislación española señala que los menores requieren el consentimiento por escrito de la familia o tutor legal. No obstante, por norma general, «desde el punto de vista médico no se debe operar a adolescentes», aunque existen casos «puntuales» en los que está indicado y, en los que se apela, fundamentalmente, a la responsabilidad del médico.

Para Porcuna una posible legislación al respecto resolvería sobre todo que no se hicieran este tipo de intervenciones en clínicas que no respeten los códigos deontológicos o clínicas no legales. Aunque, a su juicio, «el control siempre debe de ser a través del médico que es el que tiene que decidir no operar», incluso considera que es una decisión que no se debe dejar sólo a los padres, ya que «pueden no saber cuáles pueden ser las consecuencias o incluso pueden no ser maduros para tomar esa decisión».

Por su parte, la asociación de consumidores FACUA ha pedido al Ministerio de Sanidad y Consumo que aborde una regulación que prohíba las intervenciones de cirugía estética a menores. Según ha señalado su portavoz, Rubén Sánchez, es necesario que «se realice una norma de obligado cumplimiento, para absolutamente todos los profesionales del sector, sancionable sino se cumple».

«Entendemos que la regulación debería partir de entrada de un análisis psicológico, realizado por un profesional ajeno a la empresa que realice las operaciones, que determine la necesidad o no de la operación», explicó. Al mismo tiempo, señala que «no sería correcta una prohibición absoluta», ya que «hay determinados casos en los que hay una problemática psicológica importante», es el caso de cirugía reparativa y de aquellos casos que afecten psíquicamente al paciente.

En España actualmente no hay datos ya que, según los expertos consultados, los menores que se operan son un porcentaje «mínimo», en gran medida por las reticencias de los especialistas. Estas reservas, según Porcuna, no son debidas a posibles consecuencias físicas sino psíquicas, ya que «los adolescentes generalmente no son emocionalmente estables».