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Sacerdote cubano afirma en Miami que renuncia de Fidel Castro abre un «parntesis histrico»

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Por WILFREDO CANCIO

HABANA-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) La anunciada renuncia de Fidel Castro como jefe de Estado abre un »paréntesis histórico» para Cuba en momentos en que la población está cuestionando la realidad del país con un protagonismo nunca antes visto, afirmó ayer una prominente figura de la Iglesia Católica en la isla.


»Hace 49 años que hemos tenido un gobernante único con una personalidad muy fuerte, y veremos lo que decide ahora la Asamblea [del Poder Popular]», expresó el padre José Conrado Rodríguez. «Pero la Asamblea no es el pueblo de Cuba, y cada vez el pueblo va tomando más protagonismo, y se vive un despertar, un cuestionamiento, una circunstancia diferente a la que no estábamos acostumbrados».
Rodríguez habló en un panel titulado »La Iglesia en Cuba: aciertos y desafíos» durante la primera jornada de la VII Conferencia de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos, en Miami. El evento –que concluye hoy– está auspiciado por la Universidad Internacional de la Florida (FIU).
Las declaraciones de Rodríguez, párroco de la Iglesia de Santa Teresita de Jesús en Santiago de Cuba, son las primeras de un miembro de la Iglesia Católica cubana tras la comunicación oficial de Castro, el pasado martes.
La conferencia de FIU está dedicada a analizar los posibles escenarios de cambio en el futuro de la isla, y transcurre en vísperas de la constitución de la séptima legislatura del parlamento cubano, que el próximo domingo designará un nuevo Consejo de Estado sin el liderazgo de Fidel Castro.
El sacerdote, de 56 años, dijo que en la sociedad cubana »sí está pasando algo y muy profundo», a pesar de cierta percepción de que nada sucede.
»Evidentemente, una etapa nueva está comenzando, pero sólo si nos decidimos a trabajar para lograrlo, esta etapa será en realidad nueva y diferente», manifestó.
En relación con la visita que realiza actualmente a Cuba el cardenal Tarcisio Bertone, número dos del Vaticano, Rodríguez dijo que pudiera ayudar a descongelar las esperanzas sembradas por el fallecido Papa Juan Pablo II durante su viaje a la isla, en 1998.
»La visita de Juan Pablo II fue un paradigma diferente después de 40 años de una sola voz y un solo discurso, se vivieron días de fraternidad y libertad», consideró. «Queda [en el pueblo cubano] un sentimiento de frustración y desesperanza, como una promesa que no se deja germinar».
Entre las reivindicaciones que mantiene la Iglesia Católica cubana desde la visita papal se encuentran el pleno acceso a los medios de comunicación, la autorización para la entrada de mayor cantidad de religiosos al país, la necesidad de extender su labor pastoral fuera de los templos y la posibilidad de participar en el sistema educacional.
»A la Iglesia no se le han dado espacios, a la gente no le han dado espacios, pero los estamos tomando», señaló Rodríguez. «No es una cuestión si nos los van a dar o no, es que los vamos a tomar de todas maneras».
Agregó que la Iglesia Católica tiene que trabajar como «catalizador de la sociedad cubana».
»Nuestros hermanos protestantes dentro de Cuba están haciendo una labor grandiosa», aseveró. «Hay que unir fuerzas con todos, con los hebreos, con las logias masónicas, con todas las fuerzas incluyendo a aquellos que antes eran enemigos de la Iglesia».
El sacerdote, conocido por sus posiciones críticas frente al gobierno cubano, confesó que aún conserva el »impacto terrible» de un violento operativo perpetrado contra su parroquia por agentes policiales y turbas gubernamentales, el pasado 4 de diciembre. Una veintena de disidentes llegaron ese día hasta el salón parroquial del templo santiaguero para orar por los presos políticos.
Rodríguez catalogó entonces el hecho como »una pachanga terrorista». En un gesto inusual, las autoridades gubernamentales se disculparon ante la Arquidiócesis de Santiago de Cuba.
»Fue más terrorista que pachanga, fue terrorismo estatal, un horror», reafirmó. «Fue un impacto terrible ver el abuso del poder de los hombres, llenos de fuerza, contra mujeres y niños, incluso enfermos».