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Los hispanos fomentan el pentecostalismo

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Arizona-. ( AGENCIALAVOZ.COM ) Es mediodía de un caluroso domingo de agosto en Tucson. Aunque un apagón ha dejado sin luces ni aire acondicionado el New Life Ministry/Ministerios Vida Nueva, cientos de personas siguen entrando en el templo.
En este domingo en particular, unas 300 personas asistieron a un servicio religioso en inglés, mientras que todas las 700 butacas en el sector de culto pentecostal se llenaron para el servicio en español. Otras personas siguieron el servicio de pie desde el fondo.


La mayoría de los feligreses ha venido a la iglesia durante cinco años o menos. Hace apenas ocho años, la iglesia atraía a menos de 100 personas para los servicios matutinos.
“En México uno siente presiones para ir a la Iglesia católica; en Estados Unidos no existe tal presión”, dijo Tony Loya, de 32 años, nativo de Puerto Peñasco, México, quien atiende los servicios en español de Vida Nueva desde hace seis meses. “Me crié católico pero me gusta la feligresía de aquí. La gente es agradable. Me siento como en casa, me siento cómodo”.
Loya no está solo. Los hispanos católicos conversos —particularmente nuevos inmigrantes en Estados Unidos— están fomentando el crecimiento del pentecostalismo, una forma de cristianismo evangélico más enfático y menos estructurado que el culto tradicional cristiano.
En Tucson, los indios estadounidenses y quienes tratan de recuperarse de la adicción a las drogas y el alcohol también están engrosando las filas pentecostales.
“¿Por qué habríamos de ser tan ordenados y adustos en la iglesia? Todo lo que encuentro en el catolicismo son rituales y tradición”, explicó Rosie Zayas, de 55 años, quien junto con su esposo Milo fundó hace casi dos años una iglesia pentecostal, “Evangelio Libre de la Vida”.
“En el pentecostalismo hallé un canal de expresión, feligresía y culto del verdadero Dios viviente. Y todos están muy felices”, agregó.
El pentecostalismo favorece el desborde emocional: los pastores suelen gritar en vez de leer sus sermones y los feligreses frecuentemente pronuncian palabras místicas, extrañas, que suponen son inspiradas por Dios.
Y el pentecostalismo en el 2007 resulta “oportunísimo” debido a su crecimiento en Estados Unidos y el mundo, según Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano, el mayor grupo de hispanos evangélicos en el país.
Un reciente estudio del Foro Pew sobre Religión y Vida Pública dice que por lo menos una cuarta parte de los 2,000 millones de cristianos forma parte de un movimiento pentecostal o carismático, entre 400 y 600 millones de personas. El término carismático se suele aplicar a los cristianos que creen en el bautismo del Espíritu Santo pero que no son miembros de denominaciones pentecostales.
“En Arizona y Nuevo México hay un crecimiento excepcional”, dijo Rodríguez. “En los próximos 15 a 20 años una mayoría de hispanos en Arizona serán cristianos evangélicos, carismáticos o pentecostales. Y esto decididamente tiene ramificaciones políticas. Los pentecostales son más conservadores y siguen más la línea de los evangélicos blancos, particularmente en cuestiones sociales como el matrimonio y la santidad de la vida.
Pero las estadísticas sobre el pentecostalismo en Estados Unidos son difíciles de hallar, puesto que muchas de las iglesias son independientes y no reportan el número de feligreses. Algunos expertos calculan la población nacional en unos 10 millones, pero los cálculos varían mucho.
La mayoría coincide en que está creciendo. Dos de las principales denominaciones pentecostales en Estados Unidos —Asambleas de Dios y la Iglesia de Dios, con sede en Cleveland. Reportaron un firme crecimiento de fieles entre 1990 y el 2000. Las denominaciones dicen tener un total de casi 4 millones de feligreses a nivel nacional.
Los adherentes a las Asambleas de Dios crecieron un 65% en esa década, según un censo sobre la religión en Estados Unidos publicada por el Centro de Investigación Glenmary, con sede en Nashville.