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un proyecto reforma del Código Civil para legalizar el “matrimonio” entre parejas del mismo sexo y consecuentemente,reglamentar la adopción de niños

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El 16 de octubre la senadora Vilma Ibarra del Frente Para La Victoria presentó un proyecto de reforma del Código Civil para legalizar el “matrimonio” entre parejas del mismo sexo y consecuentemente, en forma conjunta, reglamentar la adopción de niños por parte de ellos.

Este expediente lleva el Nº 3218/2007; y coincidentemente con el de Diputados presentado por el diputado socialista Di Pollina, modifica varios artículos del Código Civil, como se hizo también en España, reemplazando los términos esposo/esposa; marido/mujer; padre/madre, por contrayentes, cónyuges o padres.

En los fundamentos del proyecto, la nuevamente candidata a diputada nacional (Vilma Ibarra) por el FPV, expresa que el matrimonio es una “institución civil y laica”, “una creación histórico social”; “reconoce a las personas la libertad de elegir con quién asumir los compromisos de la convivencia en pareja, regulada en la institución jurídica y laica del matrimonio”. Lo que “no sólo implica un desagravio a sectores sociales que han sido y siguen siendo marginados y perseguidos, sino que es fundamentalmente una conquista real y simbólica para toda la sociedad. Siempre que se iguala en derechos, la sociedad gana en libertades y ciudadanía”.

Entiende que “sería discriminatorio distinguir por su orientación sexual a las personas en el ejercicio de derechos”.

Reconoce la legisladora que avanzaron con la ley del divorcio y enfatiza que “esta vez, se trata de la igualdad entre todas las personas sin importar su orientación sexual”.

Según Ibarra, en el momento en que se sancionó el Código Civil Argentino había “distinciones que respondían a una serie de creencias y valores que regían en la sociedad al momento. Hoy –prosigue Ibarra− a la luz de “los nuevos valores y conductas sociales”, esas distinciones resultan “discriminatorias y atentan contra el derecho de igualdad ante la ley”.

Cita entonces parte del discurso que en ocasión pronunció el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, donde afirmó que estaba “ampliando las oportunidades de felicidad” y “construyendo un país más decente”.

Esto forma parte del Plan Nacional Contra la Discriminación, aprobado por el presidente Kirchner mediante el decreto 1086/2005, avalado enfáticamente por la presidenta del INADI, María José Lubertino, que reafirmó que antes de terminar su mandato el 10 de diciembre del 2007, iba a aprobar el aborto, el protocolo del CEDAW y el matrimonio homosexual con la adopción de niños por parte de estas parejas del mismo sexo.

Algunos periódicos señalaron que es un anuncio con tinte electoralista; pero sinceramente creemos que para nosotros es todo lo contrario; pues debemos evaluar muy bien al momento de la votación, qué valores sustentan los candidatos en cuanto a estos temas que hacen a la vida de la familia, institución creada por Dios, fundamentada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, con capacidad de engendrar vida; siendo la vida el derecho humano fundamental y universal. Es la familia, además, la base fundamental de una sociedad, y en ningún tratado nacional ni internacional, se habla de familia en términos de matrimonios formados por personas del mismo sexo.

La senadora establece que hubo un cambio de valores y conductas sociales. Nosotros como cristianos sabemos que debemos seguir sustentando valores universales basados en la ética y la moral, establecidos por Dios y que no son modificables; el cambio de conductas que también existen es por la desviación del hombre genéricamente hablando, apartado de Dios su Creador.

Coincidente con ello, las ciencias de la conducta, opinan que no es bueno que un niño o niña se desarrolle en su crecimiento bio-psico-sexual con padres del mismo sexo, porque sus problemas de identidad van a ser importantes, y ya venimos comprobando que esto es así aunque lo quieran exponer de otra manera, escudándose en la discriminación y sin querer ver el mal desde lo social y la salud pública que van a ir ocasionando en las generaciones futuras.
Necesitamos respetar el orden natural en todas las cosas y ese orden fue dado por Dios en su absoluta Soberanía y como Creador, para que nosotros vivamos bendecidos.

Amados hermanos, que Dios nos dé sabiduría y discernimiento, para que no llamemos a lo bueno malo y a lo malo bueno, porque hasta el más espiritual puede confundirse; que sea Su revelación la que nos haga ver lo que viene detrás de cada proyecto de ley o decretos que involucran a la familia, y por ende a jóvenes, niños y adolescentes.

Oremos sin cesar, busquemos la sabiduría de Dios y no dejemos de expresar lo que Dios nos ha enseñado en su Palabra sobre los valores morales y éticos involucrados en tamañas decisiones y propuestas legislativas.

Nuestro Señor Jesucristo nos ha dado la Victoria, libremos nosotros las batallas, desde el lugar que Él nos asignó.

2º Timoteo, cap. 3
Dra. Ana M. Parini

Médica
Asesora de ACIERA
Departamento de Bioética