Inicio Noticias EL AMOR EN LA FAMILIA

EL AMOR EN LA FAMILIA

31
0

Por: Noel Chavarria

( AGENCIALAVOZ ) Venimos de Nicaragua con una raíz de amargura tremenda, no teníamos ningún concepto de Dios ni de familia, por mi condición de militar y por ese lado lo había tomado, Dios es para la gente inútil y la suerte para la gente incapaz, eso era algo que tenia bien claro en mi mente, en mi corazón, pero con ese pensamiento yo estaba llevando mi vida a una destrucción tremenda.

Instalado ya en Guatemala, empecé a ganar bien, a prosperar económica pero entré en un barranco profundo de alcoholismo, de prostitución, de adulterio y de tantísimas cosas más, que me fui hundiendo, a pesar que de niño fui bien educado por mis padres adoptivos, pero esos viejitos que me criaron y me educaron, me dieron buenos principios, no me hubieran perdonado, si supieran que yo golpeaba a Thelma, mi esposa, eso hubiera sido algo terrible, bendito sea Dios que nunca supieron que yo gritaba en mi casa, que yo tenia un carácter violentísimo con mis hijas, que yo las golpeaba, que yo las trataba mal.Para ese tiempo con Thelma, (mi esposa) ya estábamos separados, ésta pobre mujer, estaba decepcionada, desesperada, y decidimos que lo mejor era separamos, en ese tiempo, ya teníamos dos hijas, quienes habían sufrido abusos en forma tremenda, ellas veían ese cuadro terrible de nuestra vida familiar.De mi hija mas grandecita recibíamos notas de su colegio, de que era una niña que no rendía en sus clases, que se arrinconaba en una esquina y se ponía a llorar sin motivo aparente, que no participaba ni compartía con sus amiguitas, lejos de comprenderla, me enfurecía y presumía de haber sido un hombre muy inteligente, capaz, muy autosuficiente (y es cierto, tengo que reconocer que Dios me dio ese don, que yo nunca aproveché), nunca fui buen estudiante y jamás fui un hombre dedicado a mis cosas, pero decía, que había sido un hombre brillante, (menos mal que en Nicaragua había quedado todo mi currículo), yo les podía hablar de todo, que no había nadie que lo corroborara.Pero hoy, quiero reconocer, y darle gracias a Dios, porque un día como a las diez de la mañana, llegó a mi negocio don Guillermo Méndez, quien vino a comprarme unos equipos. Después que hablamos de todo, me invitó a un desayuno en el hotel El Dorado, pero como yo no estaba acostumbrado a desayunos como ése, solo estaba acostumbrado a que me invitaran donde hubieran tragos, mujeres, otro ambiente, pero un desayuno de hombres de negocios, no mucho, pero éste señor había sido muy amable, un caballero, y decidí por cortesía acompañarlo, me dijo don Noel donde vive, imagínense ustedes, que amor, él estaba dispuesto a ir a mi casa a traerme para que yo fuera a ese desayuno.En esa época yo vivía en el trabajo, había acondicionado mi oficina para trabajar y otro espacio adicional para que sirviera de cantina, para la visita de mujeres, y otros menesteres, y recuerdo perfectamente que tuve vergüenza de decirle a éste hombre que allí mismo vivía, realmente yo era un farsante que tenía una cara de buena gente, y con esa máscara le dije a don Guillermo, fijese que yo vivo algo retirado, mejor yo lo vengo a esperar aquí. A las seis de la mañana pasó por mi este señor, _ Dios lo bendiga,_ y me llevó al hotel El Dorado, a mi me cayó mal de entradita, un montón de «viejos entacuchados con cara de pistudos», me sentí incómodo, después de oír los testimonios y ver el amor en el corazón de esos hombres maravillosos, pues dieron testimonios del amor en la familia, de Dios, hasta uno de ellos decía: «hoy le di un beso a mi mujer, estaba algo enojadita pero un besito le di antes de venirme», otro hombre decía: «que amaba a sus hijos», yo jamás le había dicho a mis hijas que las amaba, a mí nunca me lo dijeron tampoco, a mi me dieron disciplina y palo y el concepto de responsabilidad, pero no otra cosa y éste hombre hablaba de amor.A través de los años aquí en Guatemala, he entendido también que el amor reprimido daña, que el que tiene amor y no lo expresa se daña a si mismo y daña a su familia, hay que expresar el amor, hay que darlo a conocer, hay que decir lo que tenemos en el corazón, si nuestra esposa tiene un vestido bonito, digámoselo, si a nuestra hija le quedó bonito el pelo, digámoselo.Las cosas comenzaron a cambiar, ya aquí en la fraternidad, don Guillermo me invitó a un SAEL, acepté, y fue allí en ese seminario donde tuve el toque del Espíritu Santo en mi vida, en ese seminario fue donde el Señor me quitó la venda de los ojos, había recibido la unción del Espíritu Santo, recuerdo que era una tarde del día sábado, estando Virgilio Guevara, dando un testimonio hermoso, yo ya ni lo escuchaba, porque quería regresar a mi casa, a ponerme en paz con Thelma, voy a decirlo claro, a pedirle perdón, pues el machismo y todo lo negativo que tenía, me habían impedido hacerlo, me di cuenta que mis hijas me necesitaban, me di cuenta que había destruido la vida de Thelma, y la vida de estas patojas, (eran dos), hoy son tres hijas, Alejandrita, la mas pequeña, ella es el resultado de mi llegada aquí a la fraternidad, abanderada del hogar, de la escuela y de nuestra nueva vida en Cristo Jesús.